Abordemos primero el miedo 2 parte

Abordemos primero el miedo, antes de formular algunas estrategias para superarlo

Escrito por la Dra. Liliana López Especialista en terapia vibracional

Si aprendemos a vivir en el miedo, la vida la percibimos como un campo de batalla duro de vivir y vivir conflictiva y mortificadamente es la insignia… ¡La vida es dura! O como dice la canción: ¡uno vino al mundo es a sufrir!

Aprendemos a tener miedo desde que somos muy pequeños.

No solo la información que traemos ya en el ADN por nuestros lejanos y salvajes antepasados, y por nuestros ancestros más cercanos sino también por lo que aprendemos: Tanto la familia, la escolaridad, la sociedad en general, incluso desde vientre materno somos educados para TEMER.

En una ocasión atendí a un grupo familiar conformado por padre, madre, niña y niño.

La niña, el orgullo de sus padres por sus sobresalientes cualidades motoras, se destacó desde muy bebé en deportes de alto riesgo, mientras el niño había desarrollado la torpeza.

Algunas veces me involucro al punto de compartir momentos en familia para observar las dinámicas familiares, así que salimos a un restaurante campestre.

Sobre la mesa del restaurante, el niño quien tenía un jugo frente a él, en algún momento debido a su torpeza lo derrama y en el instante mismo en el que iba a generarse toda la dinámica de reacción de los padres, yo derramé mi agua…

Solo imaginemos la situación completa; imaginemosla en cámara lenta…

Los padres se paralizan frente a lo que sucede; al niño se le dilatan las pupilas… Estan listos para comenzar con la cadena de reacción en la que viven como familia, pero yo estoy lista para cortar las cadenas de reacción y apoyar en la formación de nuevas…

Eso pasa… dije con tranquilidad, preguntando al niño si yo le había mojado…

El niño, con una gran sonrisa de satisfacción se suelta y libera toda su tensión, supera (en fracciones de segundos) su miedo y esa adrenalina que ya había producido, que en el pasado hubiera sido un estresor detonante del miedo, se convierte en sensación de liberación.

 ¿Los padres? ¿Pues que tenían para decir? Nada… quedaron atónitos ante la situación y solo al pasar la sorpresa, rieron, como el niño y yo.

Hoy, unos 5 años después, el niño practica ciclo montañismo y motocross.

¿Pero qué cambió?

¡El modo cómo el individuo percibe lo que pasa en el exterior y el modo como la sobredosis de la adrenalina la emplea el cerebro!

El modo cómo se emplea… Cuestion de entrenamiento y percepción, como el cuento del martillo, que es una herramienta que ayuda en la construcción o, visto de otra forma, es un arma con potencial mortal.

Es el mismo martillo, el uso es del individuo.

cambios como el descrito, los podemos hacer con nuestros hijos y con nosotros mismos también.

Esa es la buena noticia; la no tan buena, es que también lo podemos hacer para entrenar en el miedo.

Es un hecho que nacemos con la alarma programada para sobrevivir ante los peligros, pero esa alarma también puede ser programada para activarse ante los miedos psicológicos o imaginarios que desbordamos, algunas en predisposición genética, pero otras aprendidas y desde muy pequeños:

Una madre con miedo a las arañas, que le transmite a su hijo.

Un padre con fobia a los ácaros que le dice a su hijo.

En alguna ocasión me llegó una señora con alergia severa al frío, con tan buena suerte la mía, que el día que llegó por primera vez a la consulta estaba cayendo tremenda lluvia y el frío y la humedad a la orden del día.

Casi no vengo… ¡Me dice la señora! ¡Es que el frío está MORTAL!

¡Qué día tan HORRIBLE!

Había llegado con su esposo e hija de 7 años, quien reafirma las aseveraciones de su madre…

“Madre mía “pensé… si vivimos en el trópico, zona de lluvias y humedad, que clase de vida difícil y sufrida le espera a esta niña…

¿Yo sé que suena divertido cuando lo cuento así, pero reflexionemos… cuantas veces hemos hecho lo mismo? ¿A cuántas personas hemos predispuesto?

Y qué nos hacemos a nosotros mismos cada vez que nos despertamos en medio de un día lluvioso y nuestro primero segundo o tercer pensamiento es “uy que día tan feo

 y que me espera el resto del día? Eso es entrenamiento al miedo… Miedo a un día lluvioso que me va a hacer sentir triste, aburrido y sin ánimos.

Que pasaría en mi cerebro y mi mente, si simplemente cambiara esa expresión por algo como

                “hoy es un día lluvioso”. Solo eso.

Haya sin fin de experimentos, muchos de ellos crueles y medio marcabros sobre esto:

Hay en especial uno muy famoso en el que a un bebé le enseñan una rata blanca y el bebé no manifiesta ningún temor al animal y se ponen a jugar.

Tiempo después, le presentan la rata y le acompañan a la presencia del animal con un fuerte, estridente y seco sonido y el niño reacciona ante esto con llanto, necesidad de huida y búsqueda de protección.

Lo más macabro de este experimento, es que al cabo de varias repeticiones el niño no solo llora angustiado cada vez que la rata aparece sino también ante los rudos asociados ya sin necesidad de la presencia del animal, y también ante la presencia del animal, sin necesidad del ruido.

Y el niño comienza a desarrollar miedos e incluso fobias ya no solo a la rata sino a cualquier animal con pelo.

Eso le pasa a cualquiera…

El caso de la sra. con el día horrible y el frío mortal,

Otro caso como el de un señor que relaciona los malos olores con un accidente casi mortal que tuvo y cada vez que un camión de basura estaba cerca él comenzaba con los “dolores fantasmas”, derivados de su proceso de recuperación de los que los médicos no se explicaban su aparición espontánea.

Y es que el cerebro es relacional, entonces relaciona cada pequeño eslabón de un acontecimiento con la cadena total de reacción que genera esos excesos de adrenalina que le dicen al cerebro y en consecuencia al cuerpo entero, que estamos en estado de peligro inminente de supervivencia y en esa misma línea nuestro cerebro se prepara para la reaccion.

En otras palabras, cualquier animal peludo hace que el cerebro del niño entre en modo supervivencia.

Cualquier ruido asociado a ese entrenamiento hace que el cerebro del niño entre en modo supervivencia.

Si hay un color, olor o cualquier otro estímulo externo asociado a la experiencia, hará que se libere la cadena completa de reacción y en muchos casos está cadena de reacción repetitiva, deriva en enfermedad.

Y si estamos entrenados en el miedo, desarrollamos también algo mucho más complejo y es el miedo al sufrimiemito mismo, como dice el antiguo proverbio chino

Esperen la ultima parte de el miedo.

El que teme sufrir ya sufre el temor

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