¿DIVORCIO, FELIZ O NO?

Luz Nelly Suárez
¿DIVORCIO, FELIZ O NO?

En la actualidad ser divorciado o estar considerándolo se convirtió en rutina para abogados, notarias, y familias, actualmente la promesa de felices para siempre o hasta que la muerte nos separe dejo de ser un tema imperativo para quien contrae matrimonio.  Ahora al parecer toda una vida con la misma pareja dejo de ser una ilusión para convertirse en algo demasiado denso para muchos de nosotros.

Las familias ahora son mezcladas, no solo en temas de las exparejas, hijos y demás, si no en el componente emocional que se aporta cuando de rehacer la vida amorosa se trata, queramos o no la desilusión y el sentimiento de fracaso que se debe superar en el evento de una separación o divorcio es inconmensurable.

Recuerdo que cuando estaba decidiendo divorciarme, mi cabeza era un torbellino de pensamientos, considere cada aspecto de la vida que podía salir afectado en su momento y cuando decidí que lo mejor era el divorcio, no tenía idea de todo lo que venía después, mi noción de ser libre y que se finalizara el conflicto de mi matrimonio era mi brújula.  Creí sinceramente que tendría más tranquilidad cuando dejara de sentirme sobrepasada por el conflicto en el que se había convertido en ese momento mi relación de pareja.

Luz Nelly Suárez Bonilla

Life Coach, Consteladora Familiar.

El Divorcio es un final, nadie te prepara para lo que vivirás después, dado que cada ser humano vive el duelo de esa ruptura de diversas formas, el común de la gente hace lo posible por culpar al otro, mi experiencia es que las relaciones de dos finalizan por ambos y por lo que a cada uno lo guía, con esto me refiero al sistema familiar del que vienen los involucrados.

Así como decidir con quien casarse o convivir afecta para el resto de la vida, divorciarse es igual, el tema no se trata si es adecuado o no, creo que cuando una persona se siente incomoda, desolada o deprimida en cualquier tipo de relación, lo más sano es concluir, nos enseñaron a las mujeres sobre todo, que al marido hay que soportarlo, especialmente si es un hombre responsable y buen proveedor, por generaciones esto ha sido suficiente.  Es común ver personas que se detestan viviendo juntas “por los hijos” adicionalmente de tirar su vida a la basura, generan una deuda y carga impagable para estos, ese “sacrificio” no solicitado causará en ellos y su descendencia una carga innecesaria que en algún momento se presentará como depresión, sobre peso, enfermedad, vida dolorosa, etc.

Son sanos emocionalmente los hijos que crecen viendo a sus padres vivir y ser felices, aunque estén separados, los padres eternamente serán uno en sus hijos, esto es inevitable y fundamental recordarlo para todos. Cuando los padres se reconocen en sus hijos y se concientizan que su relación ya no avanza, lo recomendable es decir adiós y hacer el duelo a su relación sacando a los hijos del conflicto. Y con ello me refiero a respetar a su Padre y Madre, según el caso, no hacerlos participe de los motivos del divorcio y recordarles que es un asunto de pareja, ellos seguirán relacionándose con su Padre y Madre de la misma manera. Hay que permitirles expresar como se sienten sin intentar hacerles tomar partido de un lado u otro. Esa familia que ya no vive junta siempre será una familia, por la vinculación que se creó y que se perpetuará con la descendencia.

Cuando nos divorciamos como adultos, dejamos de culpar al otro del “fracaso” de la relación, nos hacemos responsables de nuestra participación en todo lo que se ha vivido juntos y de cómo decidimos dejar de ser pareja. Si esto no se da en uno o ambos cónyuges, sucede la guerra emocional, se atrinchera cada uno en su dolor, para atacar al Padre o Madre de sus hijos; generando en ellos una herida profunda y limitando su forma de relacionarse con ellos y con el mundo, debido a que si desapruebo de donde les viene la vida, al denigrar de quien aporto 50% de genes e información para su   concepción, les infringe una herida profunda. Cuando alguien viene a consulta con reclamo con su expareja, y hay hijos en común, generalmente les sugiero que le arranquen una mano u ojo a su hijo, le generaría menos daño emocional que tener un reclamo, objeción o reproche con el otro progenitor.

Divorciarse dolerá a todo el núcleo familiar inevitablemente, y no siempre resultará como pensamos, algunas veces el conflicto se aumentará, debido al manejo interno de los más grandes, de sus expectativas creadas en el momento de unirse, el sueño roto que no se esperaba,  el anhelo de que el otro se adapte a como creemos internamente debe ser una pareja, todo lo anterior es una creación desde una postura infantil o guiada por nuestro sistema familiar, por lo que hacernos cargo de ese dolor y frustración es la tarea personal antes, durante y después del divorcio.

Una vez decidido que lo sano para usted es divorciarse, recuerde que vera dolor en su expareja e hijos, que culparle o culparse no lo hará más fácil, por el contrario el duelo será complejo, es inevitable, sin embargo si se asume como adulto, revisando internamente lo que sea necesario para vivirlo con la consciencia que es ineludible, dándole a los hijos la información necesaria para que ellos entiendan que duele pero que esa pena es a cargo de nosotros, que ellos pueden seguir sus vidas siendo hijos de sus padres y creando una dinámica diferente para vivir con padres divorciados.

El regreso a la soltería se mezcla con el dolor esto es inevitable, le recomiendo que no haga lo que yo hice, me refugie por mucho tiempo en el alcohol buscando evadir mi dolor, culpa y sentimiento de fracaso, lo único que logre a través de esto fue retardar el duelo y poder salir de allí. Cuando se vuelve a ser soltero, ya no es el jovencito que se casó años atrás, tendrá miedo, por un lado, producto de enfrentar este estatus desde un punto diferente a la última vez que se fue soltero. Y créame asusta, volver a tener una vida sin el otro cuesta, pero es necesario, habituarse a ser autónomo, a reorganizar la semana, los fines de semana, sobre todo es fundamental sanar la herida auto infringida por una relación disfuncional y el divorcio antes de pensar en una nueva pareja, el tiempo sana y sanos podemos convocar una relación diferente.

Una vez superado el duelo si lo hace bien sin negarse sentimientos, reconociendo su participación y asumiendo las culpas que resultan, es momento de permitirse volver a estar disponible para una nueva relación de pareja, hay que permitirse amar de nuevo, es vital que los hijos vean que sus padres hallan alguien con quien disfrutar del amor, les resta carga emocional y sobre todo ellos mismos aprenden que ser feliz es permitido y su vida también será relajada.

Divorciarse no siempre dará tranquilidad, no hacerlo tampoco, es una decisión que de manera ineludible afectara al clan familiar, tener esto claro y aprender a superarlo es necesario para todos y para esto la guía de otros que ya hemos pasado por estas situaciones sin duda le será útil.

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