El que teme sufrir ya sufre el temor

Es que el cerebro desarrolla el medio a sufrir; ¡pero claro! Quien quiere sufrir o ¿Quién quiere ser feliz?

Escrito por la Dra. Liliana López Especialista en terapia vibracional

Como en alguna ocasión dijo Mattiew Ricard -a quien los nuerobiologos han llamado el hombre más feliz del mundo- durante una conferencia sobre la felicidad y cómo conseguirla: …el sólo nombre de esta conferencia llenó el auditorio, pero me pregunto si es que la dictara sobre cómo sufrir mucho y sufrir mejor, hubieran venido al menos 5 personas? ¡Risas en el auditorio… pero claro! es una muy simple manera de mostrarnos que nadie quiere sufrir.

El verdadero macabro valor del miedo, es que entregamos el poder sobre nosotros mismos, sobre nuestras decisiones y nuestro bienestar.

Ese poder cuando lo entregamos, lo hacemos a través de la sumisión o el ataque… es la misma fuerza; el mismo martillo:

Es la misma energía de miedo, solo que movilizada a través de energías distintas: ataque, parálisis, huida.

Una predisposición al miedo biológico que después de millones de años de evolución seguimos sin tramitar desde la confianza, ha evolucionado hacia el miedo psicológico, nos hace muy fácilmente manipulables.

Tal como lo explica el nieto de Mahatma Gandhi:

…Y entre más miedo puedas infundir en la gente, más control puedes tener. Hacemos esto con nuestros hijos cada vez que los castigamos sino se comportan. estamos enseñando que la gente debe ser controlada a través del miedo.

Es que vivimos en una sociedad que nos enseña a sospechar de la gente hasta que nos demuestran que son buenos; que todos son culpables hasta que demuestran que no lo son.

Siempre estamos sospechando de las personas que no conocemos, así que odiar es más rápido que amar.

“Miedo al castigo, miedo al poder”. El país de México, dic. 3 de 2019.

       La forma más fácil de controlar a la gente es a través del miedo.

Arun Gandhi

¿Como salimos de este círculo vicioso, de este bucle que nos tiene viviendo en los mismos estados de miedo, ataque, parálisis o huida?

Con frecuencia, cuando hablo con las personas sobre el miedo o sobre política, religión o ideales, me pregunto y les pregunto:

¿Cuándo votaron por un líder inspirador con un plan de gobierno que estuviera en coherencia con lo que busca cada uno de ustedes?

Es que mientras conectemos en miedo desde nuestro cerebro, para ganar adeptos, nada más fácil que inventar constantemente crisis y así recoger en redes a quienes quieren ser “salvados”.

¿Cómo queremos salir de estos círculos viciosos en que estamos atrapados si cada vez hacemos y reaccionamos igual?

¿Cómo queremos construir en positivo y “cosas buenas” si todo lo que vemos es crisis y nos creemos esas crisis e impulsamos a los líderes que nos vendieron las crisis, las aversiones y los odios?

Gobernar a base de miedo es eficacísimo. Si usted amenaza a la gente con que los va a degollar, luego no los degüella, pero los explota, los engancha a un carro… Ellos pensaran; bueno, al menos no nos ha degollado.

                             José Luis Sanpedro (1917-2013) Escritor y economista español.

Es fácil hablar de todo esto…

¿Lo hemos oído a lo largo de nuestras vidas, pero cómo hacer para cortar?

¿Como hacer para que las generaciones venideras puedan aprender a florecer y expresarse desde su esencia para brillar y caminar por el mundo libres y felices?

El miedo biológico es necesario para la supervivencia, así que dejemos a ese miedo cómo está y en la proporción necesaria.

Lidiemos con los miedos inventados por nuestro frágil sistema emocional.

Superemos el miedo trascendiéndolo, confrontándolo y mirándolo en sus justas proporciones.

Las respuestas psicológicas dependen de cada persona.

Hay personas que adoran los deportes extremos porque la descarga de adrenalina para quienes han superado el miedo, genera relajación y una sensación de libertad muy agradable.

Allí está la clave: en superar el miedo… trascencerlo.

Desmond Doss, objetor de conciencia que inspiró la famosa película “hasta el último hombre”, fue un soldado durante la Segunda Guerra Mundial, famoso por negarse a empuñar arma alguna o a matar, debido a sus creencias especialmente la de “no matarás” por lo que recibió burla y repudio de sus soldados compañeros, mismos a quienes muchos de ellos salvaron durante una batalla en Okinawa, Japón.

Aunque muchas veces fue humillado y ridiculizado por sus compañeros, en el momento de mayor violencia en batalla, logró salvar a 75 de ellos cargándolos uno por uno.

¿Era este hombre alguien que no sentía miedo? O alguien que pudo superarlo gracias, en este caso, ¡a que sus creencias religiosas pusieron a su miedo en acción valiente! Eso es trascender el miedo.

Nelson Mandela, el activista que puso fin a un régimen racista y violento, quien después de 27 años preso por alta traición y sabotaje al gobierno, posteriormente fue presidente de Sur África dijo:

Aprendí que coraje no es ausencia de miedo sino el triunfo sobre él.

El valiente no es quien no siente miedo sino aquel que lo conquista.

APRENDER, ENTENDER, PRACTICAR…

  • Estemos alertas sobre quien habla dentro de mi: la voz del miedo o de la confianza. Cuál es el motivador de la acción y tomemos conciencia que el miedo no pueda aconsejarnos.  

Jamás negociemos con miedo, pero jamás temamos negociar.                                                         John Fitzgerald Kennedy  

  • Vivamos en lo real, salgamos del imaginario del pasado y el futuro: de lo qué pasó y lo que puede pasar. 
  • Aceptemos el miedo, experimentando sentir la sensación biológica que se produce en el cuerpo; dejémoslo crecer hasta superar el umbral que lleva a la sensación de confianza 
  • Si es que para el cerebro lo que imaginamos (si lo hacemos por tiempo suficiente) lo asume como real, pues démonos el tiempo de imaginar primero todos los peores escenarios y los vemos y nos permitimos vivencialros y comprobar que sobrevivimos. 
  • Estimulemos el aprendizaje, para que aquello que no conocemos lo hagamos conocido y así podamos presenciar como el miedo se desvanece ante nuestros ojos. Pero el aprendizaje sensato; la investigación morbosa nos lleva a estados aún más profundos del miedo. 

Reconozcamos el miedo,

porque si lo reconocemos aprendemos a separar el biológico de el psicológico y este es un paso muy importante en la cadena de reacción que el cerebro conecta.

Lo podemos hacer a través de la conexión con el cuerpo para identificar las señales de miedo que mi cuerpo emite: sudoración, sensación en el estómago, intestinos, músculos tensos y cuales, si los músculos de mi cara cambian, si me encojo o me agrando.

Tomemos nota de cómo funcionamos y después miramos cómo la mente lo siente.

Abrimos la conciencia e imaginamos esos miedos en otros y cómo será su experiencia e imaginamos que comunicamos a esos otros que “yo sé lo que se siente… no están solos” y si conectamos con ellos por un rato (en la imaginación) y luego traslado mi emoción hacia lo que ellos necesitarían oír, sentir o tener e imagino que se los doy para brindarles protección y se los envío. A través de este aparentemente simple, pero tremendamente potente ejercicio, podemos ayudar a liberarnos y liberar a otros.

La explicación es simple: esto se llama compasión y la compasión es un instinto que conecta redes neuronales impulsadas a actuar en pro de mejorar una realidad que liberan al sistema nervioso de su estrés y desconecta las redes neuronales de la defensa.

Comencemos por el ejercicio más fácil… quitemos el prefijo me, mi, mío, a las frases

En lugar de

“me gritaste”                                    decimos               gritaste

 “Me miraste”                                    decimos               miraste

 “Me lastimaste”                              decimos               lastimaste

“Heriste mis sentimientos”          decimos               heriste sentimientos

“Que hice para mecerlo”              decimos               esas cosas pasan

Y, en fin,

Al practicar esto por suficiente tiempo, nos daremos cuenta que:  

  • Dejamos de tomarnos las cosas personales: es tu emoción no la mía.
  • La repetición consciente de esta práctica, inconscientemente hará que la frase salga con naturalidad, nos vamos desenganchando de esas situaciones y cada vez que caigamos en esas viejas costumbres de mi, mío, me, nuestro cerebro nos disparará la alerta de “lo dijiste” y vamos desactivando el botón de automático.  
  • La voz interior nos comienza a apoyar remarcando como eco cada vez que caigamos en las viejas costumbres del mi, me, mío.

 Juguemos:

Juguemos con el miedo a través de vivirlos en la inocencia del niño cuando ve por primera vez a la rata.

Miraremos

los peligros, las amenazas como si estuviéramos viendo una película y no como protagonistas, es una buena estrategia para buscar en la caja de herramientas emocionales y saber que la tenemos a nuestra disposición, nos libera de tener el cerebro secuestrado, del estado de limitación, así que logramos mantener a las otras opciones de acción disponibles.

Hay excelentes neuroprotectores y neuroregeneradores inocuos que un médico le puede recomendar.

Pero cualquiera que sea el modo que elijamos, por favor, salgamos del miedo psicológico, de la manipulación que lleva y de la cadena de reacción que degenera en todas las formas de violencia… entremos en la confianza.

Démosle la oportunidad a la confianza de actuar en nosotros, con el asombro de un niño inocente, para que nos demuestre lo divertido que puede ser y el bienestar que genera.

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